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domingo, 2 de mayo de 2010

Un posible planeta mayor que Júpiter

Las anomalías en las trayectorias de los cometas que pasan por la Nube de Oort, a un año luz de distancia del Sol, han llevado al astrónomo de la Universidad de Luisiana John J. Matese a retomar la idea de un gran cuerpo celeste en la zona, concretamente un planeta que sería el mayor del sistema solar: vendría a tener hasta cuatro veces el tamaño de Júpiter y unas mil veces el de la Tierra.

Matese, que lleva dos décadas estudiando la zona más alejada del sistema solar, comunicó esta semana sus conclusiones y propuso el nombre de Tycho para ese planeta, que según sus previsiones podría ser confirmado por los nuevos telescopios de construcción prevista para esta década -como el E-ELT- o incluso por el satélite-observatorio Wise, lanzado el pasado año.

La estrella descartada

El descubrimiento en la última década de tres planetas enanos de más de 1.400 kilómetros de diámetro -Eris, Makemake y Haumea- vino a confirmar que la exploración del sistema solar no está completa. En cualquier caso, todos estos cuerpos celestes son de tamaños inferiores a la Luna y están por tanto muy lejos del gigantismo presumido para Tycho, que por otra parte se encontraría cien veces más lejos.

En los ochenta se barajó seriamente la hipótesis de que en la Nube de Oort existiera una estrella marrón que convertiría al sistema solar en doble. Bautizada como Némesis, su existencia quedó totalmente descartada.

Via: J.D

martes, 5 de enero de 2010

Kepler descubre sus primeros cinco planetas


El telescopio espacial Kepler, diseñado por la NASA para encontrar planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de estrellas parecidas al Sol, ha realizado sus primeros hallazgos. Cinco mundos que, aunque no se parecen al nuestro, sí que demuestran que los instrumentos de la nave están cumpliendo con las expectativas. Llamados Kepler 4b, 5b, 6b, 7b y 8b, los nuevos planetas fueron presentados ayer durante la reunión de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra estos días en Washington.
"Los descubrimientos demuestran que lso instrumentos científicos están funcionando bien", asegura el astrónomo William Borucki, del Centro de Investigación Ames, en California, e investigador principal del telescopio. "Y eso significa que Kepler cumplirá todos sus objetivos científicos".
Los cinco planetas recien descubiertos (ver gráfico) pertenecen a la categoría de "Júpiter caliente", debido a su enorme masa y sus temperaturas extremas. El más pequeño de ellos tiene el tamaño de Neptuno, y el mayor es varias veces mayor que Júpiter, el gigante de nuestro sistema solar. Sus temperaturas superficiales se han estimado entre los 3.900 y los 5400 grados centígrados, muy superiores a los de la lava fundida. Unas condiciones en las que no es posible la vida tal y como nosotros la conocemos.
Sin embargo, los investigadores están convencidos de que es "sólo una cuestión de tiempo" que el telescopio, cuya misión se extiende hasta 2012, empiece a detectar planetas cada vez más pequeños y parecidos a la Tierra, "hasta topar con el primer mundo análogo al nuestro".
Con su cámara de 95 megapixel, la más sofisticada jamás enviada al espacio, Kepler, lanzado por la NASA en marzo en una misión de tres años y medio, es realmente el primer telescopio espacial con auténticas posibilidades de cumplir con éxito esa misión. Desde que "abrió los ojos" por primera vez, el telescopio ha empezado a observar, al mismo tiempo y sin interrupción, más de 150.000 estrellas. Kepler busca nuevos planetas midiendo las variaciones en el brillo de esas estrellas.
Cuando un planeta pasa por delante de cualquiera de ellas (esto es, cuando realiza un tránsito), intercepta una pequeña parte de la luz que emite la estrella, que por consiguiente reduce su brillo hasta que el planeta ha pasado. Cuando esas ligeras variaciones en la luminosidad se producen a intervalos regulares, es una señal inequívova de un planeta en órbita de la estrella.



Vía: JOSÉ MANUEL NIEVES